De la nada, mientras veía la superficie blanca llena de palabras e imágenes, (yo entendía su contenido muy naturalmente) seguía el segmento lineal de la explicación, me sentía satisfecha y agradablemente ubicada, y más sin embargo fui interrumpida por una opresión más maldita que el de un yunque. Extraviada en mi físico interior, asumía diversas procedencias que fueron descartadas inmediatamente ante la búsqueda de soluciones; y ya la aguja del reloj algo lerda y eterna me refleja ya 35 minutos de agobio. Opté por prácticas últimamente concurrentes pero en definitiva esforzadas en evitarlas, me vi en breves momentos aterrorizada por el curso que tomaba la situación, aquella opresión me obstruía lo vital de todo el existir, ya no respiraba más que con jadeos y entonces parada en la puerta de emergencia desesperé...
...
...la atención duró 2 horas y media, llevaba el hambre junto al dolor, y más allá-cito el sueño que me cobraba los pendientes de la noche anterior. Una pinche taquicardia me anunciaba un 15 de mayo que oficialmente me estaba volviendo vieja.
Aquí es donde empiezo a pensar en todo lo que no viví, y no por no respirar... sino todo lo contrario y a todo pulmón.
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