El último miércoles estuve con mi abuela en su casa en Moquegua, actualmente ella se encuentra muy mal de salud, entre nosotros sus familiares sabemos lo que ocurrirá de aquí a un breve tiempo, pasamos de un "supuesto mal diagnostico" a una cruda e injusta realidad, el condenado cáncer puede ser tan cruel que hasta siento que yo lo tengo por como lo sufro por y con ella, pero esa primera situación de susto ya hace que en esta oportunidad nos encuentre algo mas "resignados", ese sentir lo conozco por otras situaciones personales de mi vida y aunque sé que no se compara no puedo dejar de sentir esa misma sensación muy familiar.
Aquel día de 2 horas de viaje de escondido llanto, tristeza profunda por desconocer su estado físico a mi última visita, de imaginarla sonriéndome cuando por alguna temporada vivimos juntas, de aquella oportunidad que Dios me dio de disfrutarla, de su particular forma de entenderme en silencio sin reclamo ante una nieta poco sociable y algo triste sin costumbres mundanas de libre albedrío, ella creía que me quedaría soltera por algunas negaciones mías ante sus consejos de salir a divertirme o de relacionarme con el otro género. Sin yo decirle, se daba cuenta de mis raros y escasos gustos gastronómicos, fue muy considerada en tomarlo en cuenta en el desayuno almuerzo y cena, ya no era la niña chiquita que se le obligaba a comer, para ella ya era una mujer que yo aún no notaba, para ese entonces la escuchaba toser mucho pero ella negaba su condición y hasta lo minimizaba por considerarlo crónico y sin importancia, yo sentía que podía ser grave pero jamás se le debe insistir a una "Romero", odiaba a los médicos y el Sistema Médico en éste país no es el más apropiado que digamos, su paciencia era la de una nena, y conseguir sus ganas era una lucha complicada.
Al llegar por fin, para verla, no la encontré, un primo mío se la había llevado a la clínica para suministros de medicina, cuando llegó la ambulancia a la puerta de la casa temí no controlar mi agobio, evitaba verla en todo el proceso de la puerta hasta su habitación, pero era inevitable, la vi linda y demacrada, triste, casi casi me contagié del semblante suyo, la puse en la silla de ruedas, la dirigí hacia su cama, la desvestí y vestí, la llené de cremas y talcos, le dí agua por que tenía sed, mi primo le puso el oxígeno ahora obligatorio y me contuve todo, las ganas de los abrazos ahora eran reprimidos, ella me vio y dijo "Viviana" (una metamorfosis de mi suprimido nombre a su permitido estilo), ella sólo quería dormir y yo sólo le dije que estaría para ella todo ese día. Ya no hablamos nada, ya no habían conversas extensas, no habían ganas ni razones, nunca las hubo pero ahora ya no se podía y yo sólo quise quedarme recostada a su lado como siempre, como ese día, como me gustaría que fuese siempre (la vida no es eterna, hay cosas y personas que no duran), recordó claramente mi poco gusto por los lácteos cuando vio la cena que me trajo generosamente la pareja de mi primo, casi molesta y con pocas energías dijo "¿Quien te trajo leche? ¡Tú no tomas leche!" y yo sonreí queriendo comerle a besitos, viéndola fijamente y asintiendo que tenía que cumplir con la cortesía, mencionó al "prometedor", aquel que le dijo que comería menestras, el amor que ya no esta en mi presente tal que no pude confesar esa realidad, le dije que no se preocupara más que de sólo dormir, y la quise en ese momento y cuando se recostó y hasta cuando me veía al despedirme de regreso a mi ciudad, eran un poco más de las 8:00pm y salí de su casa despidiéndome de mis familiares prometiendo volver pronto... no supe ser la misma controlada saliendo por la puerta, al girar la esquina camino al terminal de buses, mezclé todas mis tristezas, sé que ser fuerte es la única opción aun si no hay respuestas sabias para ello, otras personas la pasan peor que yo y ciertamente ando un poco revolucionaria con ello, aceptar el dolor que no pedí sin embargo me duele más que los responsables.
Sé que estas en mí, tengo tan presente esa tarde de flojera y conversa de soundtrack a Chayanne con su "Y tú te vas" cuando no tenía nada que ver con nuestro contexto, reías por que te confesaba mi original manera de escapar de aquellos "chirusos" cuando no quería romance en mi vida. Algunos de tus tips funcionaron bien, otros no surtieron efecto que me atraparon y me consumieron hasta los huesos. Te diría que no te vayas pero sería doloroso para ti negarme tal capricho.
Resignación.
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