Qué Dios me perdone pero le pediría al diablo que me conceda el hecho de abrir la tierra y aparecer frente a ti, tal cual como enigmático superheroe de gran poder extravagante proveniente de tierras orientales, la vida le otorga a "mi chico" la renovación de contrato para que su órgano cardiovascular cumpla su ciclo un año más. Una de las clausulas con un mandato de diminutas letras enuncia que mi persona será responsable de su absoluta felicidad aplicando netamente funciones ligadas al sentimiento que procede en modus operandi (¿y qué sé yo de leyes?), sé que te quiero... sin egoísmos, con entrega, el futuro hablando de anécdotas del pasados, de mí sobre tu regazo hundida en tu cuello, comiéndote a besos, caducando tus espacios. Es un hecho legal que me he rendido a tus cortinas de pestañas esas que se hacen rayitas en tu mirar. FELIZ CUMPLEAÑOS MI AMOR...
A "Mi comprensión con patas"...
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