La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante, y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades. Mientras te busco en la otra orilla, tú corres, borrando las huellas, huyendo por la avenida. Suena a lo lejos la sirena de un coche de policía que persigue mi cadáver, los restos del cuerpo que tú asesinas. Que tú asesinas que tú asesinas.
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